Estigma bipolar: Pecas tristes.

Todo el que me ha leído un poco sabe de la obsesión que tengo por salir del armario bipolar, incluso lo comento en la entrada anterior a ésta.

Y entonces…¿ por qué no lo digo y ya está? ….. pues porque entre otras cosas tengo algunas anécdotas negativas al respecto y quiero contar la que más me ha afectado.

LA ANÉCDOTA DE LAS PECAS TRISTES.

Bipolarclandestina

—Rober, al hacer pis he visto pequeños coágulos  de sangre y la orina como rosada — le digo a mi chico volviendo tranquila pero flipada del cuarto de baño.

—Eso no es normal, vamos a urgencias —me contesta poniéndose en marcha y haciéndome un interrogatorio de camino.

Y es que tal vez la culpa de la anécdota la tenga yo, porque desde niña he tenido problemas de salud y soy bastante sufrida y pasota, así que mi tono siempre es muy tranquilo. En una ocasión me clavé una gubia de madera tipo navaja muy fina y por muy poco no me atravieso la mano, llamé a Rober y le dije que cuando terminara de pasear a la perra y hacer los recados fuera a buscarme porque me había cortado un poco.

Pero sigo con mi historia.

Entre lo que tardó en convencerme para ir a urgencias, nos vestimos, nos enteramos a que centro de salud teníamos que ir porque llevábamos poco tiempo viviendo allí y esperamos en la sala de espera a que nos llamaran, pasó bastante tiempo y me fui encontrado peor, pero yo seguía manteniendo el tipo.

—Perica Clandestina Pérez puede pasar — Esa era yo así que para dentro.

Me recibe una médica muy amable y sonriente que tendría mi edad, hablamos por unos segundos de que yo no era de allí y de alguna cosa más en tono jovial, tenía pinta de médica enrollada.

—Cuéntame  Perica ¿qué es lo que te pasa?.— me dice justo antes de sentarse y buscar mi historial en el ordenador.

Le conté lo que me había pasado y que en ese momento me notaba peor. De repente lee la pantalla, se queda seria y pensando

—Tienes trastorno bipolar!!! —me suelta como si yo no lo supiera.

Sí —contesté un poco sorprendida porque veía que ella ya no se estaba interesando por lo de la orina.

Se tiró un rato haciéndome preguntas sobre el trastorno, si estaba estable, si dormía bien, si estaba triste, ….. y yo respondiendo que todo bien en plan para que coño me estás haciendo estas preguntas que no vienen a cuento.

—Vamos a ver —me corta ya en un tono más escéptico y borde—, lo que me dices de los coagulos me parece muy raro, porque entonces te tendría que haber escocido mucho ( y de hecho sí me dolió mucho) y no creo que fueran tan grandes como para que los vieras, bla bla bla bla y tampoco tienes más sintomas bla bla bla…

Fue saber que tenía el trastorno y ya no se creía nada de lo que la estaba contando, además tratándome de una manera muy desagradable.

—Bueno bueno pues toma esté vaso, te vas al servicio a orinar y vuelves —. Ya hablándome como si yo fuera una pesada que había ido allí a hacerla perder el tiempo.

Por lo visto sí que había empeorado en ese tiempo porque cuando regresé con  el vasito en vez de llevar pis parecía que había ido al bar a por un café. Ella en cuanto vió ese color volvió a cambiar de actitud, de tono de voz y se dio mucha prisa en analizarlo a la vez que volvía a interesarse por mis síntomas.

Resultó que tenía infección de riñón.

Me puso el termómetro y mientras esperaba para ver la temperatura escribía y hacía recetas. Cuando me retiró el termómetro, que por cierto me había subido un montón la fiebre, me dijo muy dulce

—Tienes unas pecas muy bonitas en los hombros.

Ya en el coche, durante el camino a la farmacia, no me quitaba la frase de la cabeza, no pensaba en la infección, ni en nada más y no se lo dije a nadie.

Sentí como si me hubieran dado un tortazo y de seguido me hubieran dado un beso.

Me acosté en la cama pensando en lo de las pecas. No entiendo porque fue lo que más me afecto, tal vez porque creía que la frase escondía una disculpa por juzgarme por mi trastorno, no lo sé, pero se me ha clavado a fuego.

11 respuestas a “Estigma bipolar: Pecas tristes.

  1. Yo cuando voy al médico nunca jamás de los jamases digo que estoy nerviosa porque te pase lo que pase lo achacan a eso. Así que con tu trastorno ni me lo imagino.
    Aún falta mucha educación para que se normalicen los trastornos mentales, por desgracia. Y para eso también tenéis que ir saliendo del armario y lidiar con las reacciones de la gente que, por otro lado, son «culpa» de ellas y no vuestras, aunque las tengáis que sufrir. ¡Ánimo!
    Me encantan las ilustraciones, son superexpresivas.
    ¡Un abrazo!

    Le gusta a 5 personas

    1. Tienes toda la razón, hace falta educación e ir saliendo del armario. En España hay cerca de un millón de personas con trastorno bipolar, imagínate si contamos el resto de trastornos mentales, es más común de lo que parece solo que no lo sabemos. Gracias por tu apoyo Luna 🤗

      Le gusta a 2 personas

  2. Es increíble que un médico actúe así.
    ¡Parece mentira! Un médico…
    No entiendo la actitud de muchos de ellos.
    A mi marido no le quisieron atender en un hospital de otra comunidad distinta a la que vivimos a pesar de que iba con 40 de fiebre, fue en 3 ocasiones y después tuvimos que ir a un privado, resultó tener covid y quedó allí ingresado, después volví al hospital a dar queja.
    No lo podía creer.
    Ánimo, no son todos iguales mi niña, un besazo y cuidate ese riñón.🌹

    Le gusta a 3 personas

    1. Ivonne que alegría hablarte 🤗!!!
      Qué tal estáis tu marido, el resto de tu familia y tú? Uff… es desesperante cuando te toca algo como lo que me estás contando, da mucha impotencia. Encima con el miedo que da ahora mismo el covid y lo jodido (con perdón) que es.
      Yo la verdad es que en principio he tenido mucha suerte con los médicos y sanitarios que me han tratado, que por varios problemas de salud me ha tocado conocer a muchos, con una en concreto he llegado a tener una gran amistad, con ella y su familia.
      Pero esta médica que cuento en la entrada me hizo polvo y con otro médico de cabecera tuve el mismo caso, iba con un dolor fuerte en el pecho y no podía respirar, no me hizo ni caso y me soltó que sería mal de amores 🤦‍♀️(siempre achacaba todo al trastorno), resultó ser una pericarditis.
      Muchas gracias por pasar a verme 🥰🥰🥰♥️

      Le gusta a 3 personas

  3. ¡Hola! Me ha costado encontrar dónde comentar, me he liado yo solita. He entrado por primera vez en tu “sobre mí” (qué poco espíritu cotilla tengo), y mientras leía pensaba que si yo tuviera a alguien cercano con trastorno bipolar o cualquier otro, me gustaría que me lo dijera. No solo por entenderla y ayudarla (al igual que seguro esa persona me ayudaría a mí con lo que fuera), sino porque me dolería que me lo escondiera y además eso le hiciera daño. No sé que quiero decirte con esto, ni siquiera si pretendo decirte algo, pero lo he pensado y he sentido la necesidad de contártelo.
    Y ahora sobre los diálogos, que es a lo que yo venía en un principio: no los puntúas bien del todo pero lo haces mucho mejor que la mayoría de la gente que leo. Echa un vistazo al artículo que te he puesto en el otro comentario y si te parece le damos una vuelta (prácticamente solo fallas en no poner mayúscula cuando el verbo no es dicendi y algunos puntos).
    ¡Un abrazo!

    Le gusta a 3 personas

  4. Interesante anécdota!! ❤
    Me deja pensando… que también le damos mucho poder a los médicos o médicas, y que a veces nos dicen cosas que no están tan bien, o no son correctas, o son poco empáticas. Yo he llegado a sentirme muy mal por comentarios así de profesionales. Lo bueno es que sabemos que no todos son así jajaja

    PD: Ya me esperaba foto de las pecas! jaja

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  5. Hola, Ufffffff parece que hay cada “galeno” que no tiene tino y mucho menos ética, porque debe faltar mucha ética para pretender que si tienes TB o cualquier otra enfermedad mental, la “dolencia” por la que vas no existe, pues seguro te la inventaste.
    Me ha pasado varias veces y por eso no me gusta ir al médico y decirle hola soy BP y me duele la uña… pero a veces no hay de otra grrr.
    Recuerdo que me sucedió con un médico general que a pesar de verme en una depresión grande no me quiso recetar porque pensó que era una adicta al medicamento que tomaba y que había dejado de tomar no por gusto, sino porque no estaba mi médico tratante para darme la receta.
    Otra vez me sucedió con un sin número de traumatólogos que sin revisarme y menos tomar radiografías y/o escáner presumieron que mis dolores agudos eran causados por mi “trastorno”.
    Odio tener que decir que medicamentos tomo cuando me lo preguntan para hacerme exámenes, porque no más nombrarlos abren los ojos como cuando te van a echar gotas oftálmicas (en mí país se usa la frase: no me abra los ojos que no le voy a echar gotas, usada cuando alguien de manera medio grosera o sorprendida te abre los ojos por no decirte quién sabe que barrabasada jajaja).
    No nos debe bastar con nuestra “condición” como para aguantar a cada pelmazo.
    Gracias por tocar el tema.
    Un abrazo

    Le gusta a 1 persona

    1. Qué alegría volver a leerte Pía!!!!! 🤗 De vez en cuando me he pasado a leerte a ver si me enteraba de cómo andabas, qué tal estás?
      Que lástima lo que hablamos, verdad?. ….. Sobre todo viniendo de profesionales que se suponen que son los que más concienciados deberían estar, me dan mucha pena e impotencia tus anécdotas, no se imaginan el daño que hacen 😔.
      A parte me ha hecho mucha gracia la frase que se dice en tu país, es muy buena 🤭
      Gracias por venir a visitarme, ya sabes que esta es tu casa y yo siempre recomendaré visitar la tuya, porque puede hacer bien a mucha gente.
      Abrazos fuertes guapa!!!!! 🤗🤗🤗

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