Puta merecida I

MINI MAFIOSO
Para entender bien el perfil de este hombre he de explicar porque le llamo mini mafioso. Su carácter me recordaba precisamente a un mafioso, prepotente, amoral y caprichoso, lo de mini solo es por bajarle un poco los humos, porque en realidad es un hombre alto y corpulento. Tengo la teoría de que su forma de ser tenía que ver con que era dueño de varias discotecas y negocios en la ciudad y se relacionaba con gente importante (para el que sea clasista). Estaba acostumbrado a que todo el mundo le dorara la píldora, trataba de forma déspota a los que trabajaban para él y se tenía creído que podía conseguir todo (por lo menos alardeaba sobre ello).

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Yo le veía sobre todo en uno de sus discobares, que es donde le conocí y empecé el tonteo precisamente por sacar provecho y porque me parecía un reto, repetiré un millón de veces que no estoy orgullosa, pero en este caso al él le veía una persona tan desagradable que hizo que yo tuviera menos escrúpulos. Todo esto tengo que recordar que era bajo los efectos de mi manía.

En un principio me hacía con él la inocente y puritana, eso le llamo mucho la atención. Yo le hacía ver qué me gustaba uno de sus camareros, cosa que le sentaba fatal porque él se creía superior a sus trabajadores. Entonces empecé un juego en el que le regalaba algún cumplido de forma más picarona, que le descolocaba y me iba. Después llegaba otro día que no le hacía ni caso y a lo mejor me metía con algo que no me gustaba sobre su ropa o su corte de pelo,etc.

En fin, sería muy largo explicar todo el proceso del juego.

El día que desplegué toda mi sensualidad fue el día que me visitó en mi trabajo de entonces, que era una empresa de mueble y decoración. Él iba con uno de sus camareros (precisamente con el que yo tonteaba), iba con la escusa de decorar una enorme terraza de discoteca que estrenaría para el verano, aunque en realidad creo que iba a pavonearse.

—Necesito algo que llame mucho la atención —me decía en su discurso de ser superior—. ¿Tú qué comprarías?, elige lo que te apetezca.

Y como lo dejó a mi elección le saqué el cuadro mas caro que teníamos, que noté que le pareció muy caro, pero entre lo zorrona que hablaba yo y él que quería impresionarme, no le quedó otra que llevárselo.

—Pero tienes que ir a la inauguración, prométemelo.

Y yo con mentiras manipuladoras

—Seguro que sí.

Ni fuí, ni ganas que tenía.

Poco después todo fue a más y empezó a decirme cosas más fuertes, que le pidiera lo que quisiera, que me fuera con el de viaje, …… hasta ideas absurdas de tener un pisito para los dos. Yo le paraba los pies diciéndole que no quería hacer daño a mi pareja y que él estaba casado, que pensara en su mujer y empecé a tratarle de forma más humillante para que me dejará un poco tranquila, aunque en ese momento creo que hasta le ponía más que fuera en plan castigadora con él.

Menos mal que en medio de este lío cambié de ciudad y también coincidió más o menos con mi diagnóstico y tratamiento.

Pero lo malo es recoger lo sembrado y en esa ciudad he dejado una fama de guarra impresionante y también a mí mejor amiga a la que todavía visito, con lo que a veces me encuentro en momentos muy embarazosos.

Al mini mafioso no le volví a ver hasta hace unos meses y fue una situación muy desagradable. Primero me saludo en plan…… ¡Cuánto tiempo….!, ¡estás cada vez más más guapa!!!!!! Luego empezó a subir el tono un poco agresivo y a echarme en cara que se lo había hecho pasar muy mal, que estuvo loco por mí, que yo lo sabía y había jugado con él,. …..un buen rapapolvo. Menos mal que estabamos solas mi amiga y yo en un discobar con la música muy alta y solo se enteró ella y un amigo de él.

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Fue muy humillante, no me lo esperaba. Le expliqué que yo entonces estaba pasando una época muy mala y alocada, que sí que me había llamado la atención en su día (joder no sabía por donde salir) y que sentía si se lo había hecho pasar mal, pero que las cosas terminaron así y ya está. Pues cuando pensé que ya todo estaba aclarado me responde….

—Si todavía te gustó olvidate de todo y vamonos a un hotel ahora mismo.

Y otra vez a dar explicaciones, está vez creo que innecesarias porque yo ya me disculpé del pasado y le había dejado claro que estaba muy feliz con mi pareja en el presente.

Bueno pues como le dije que no se marchó muy cabreado y hasta la fecha no sé nada más del mini mafioso.

Pero supongo que no tengo derecho a ponerme digna porque por algo soy La puta merecida.

2 respuestas a “Puta merecida I

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