Entrar en manía entrar en el juego.

Mi juego favorito en manía, o hipomanía o estados mixtos o lo que sea, que cada vez me lo explican de una manera, se llama

El juego de la Manipulación.

He de empezar diciendo que para nada estoy orgullosa de lo que voy a contar, al contrario me hace sentir muy culpable, pero lo llamo juego porque es la palabra que mejor define lo que yo hacía.

El juego consistía, evidentemente, en conseguir lo que quisiera enredando a quien hiciera falta.

Ejemplos habituales:

Organizar algún evento, que me acompañaran en viajes inesperados, …..Como lo típico de enredar amigos para ir a otra ciudad y dormir en la playa o en un parque o donde fuera. La vez que convencí a varias personas de que me dejaran un camión para preparar una carroza de carnavales. La vez que conseguí que me hicieran una queimada en un establecimiento con toda su parafernalia y fuimos de paseo a repartirla por todo el barrio. La vez que en una despedida de soltera metí a la novia en un carro de supermercado y la llevé por el medio de una carretera cortando el tráfico, con lo que vino la policía a requisarme el carro y a echarme una buena bronca, sin llegar a multarme precisamente por ser una buena manipuladora……….ufffffffffff tengo un montón de bobadas acumuladas.

¿Por qué?

Yo que sé, son cosas que se me ocurrían y quería que me acompañaran a hacerlo.

Ejemplos laborales:

Como la vez que vendí dos sofás al hombrecito que no quería ninguno pero quiso vacilar de adinerado. Cuando vendí un espejo antiguo con el marco reventado asegurando que era una buena compra si lo arreglaban ellos. La vez que vendí el cuadro más caro que teníamos para la terraza de una discoteca, donde por cierto empecé el juego con el “mini mafioso” (que ya explicaré),……tengo muchos ejemplos de este tipo.

Pero sobre todo me centraba en el juego de tipo sexual. Ese subidón de manipulación que me entraba siempre iba acompañado de una hipersexsualidad increíble, así que era lógico.

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Podía ser cualquiera, hombre o mujer, conocido o desconocido, mayor o joven, con más o menos cultura o clase, ……. solo para demostrar que era capaz de llamar su atención, no porque me atrajeran. Estos eran los jueguecitos más numerosos e inocentes, que no terminaban en nada más, normalmente, que en miradas, tonteos, risitas, piropos,…..

Luego estaban los juegos para conseguir algo a cambio.

Los he usado bastante cuando era dependienta para incrementar ventas, o para otros tipos de favores diarios, para que me quitarán multas de tráfico (he sido un caos con el coche, repito que no estoy orgullosa). Pero sobre todo los he usado para salir de fiesta, que nos invitarán, que nos colaran, que nos dejarán ir a zonas vip, en general para que nos dieran un trato especial en todos los sitios.

Hasta ahora de todo lo que hablo eran puras manipulaciones tontas para mí, y para las personas que jugaban del otro lado también solían serlo, o por lo menos para la mayoría porque he dejado algunos casos sin resolver que luego me han pasado factura, lo típico de recoger lo sembrado.

El caso es que casi siempre me aburría y perdía muy rápido el interés por mi víctima, sobre todo si veía a la otra parte muy fácil.

Y aquí vienen por desgracia los que llamaré

Juegos peligrosos.

Y los hay de dos tipos:

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Juegos peligrosos de sexo. Que se iniciaba cuando alguien me resultaba irresistiblemente difícil y solía tener que ver con qué se hiciera el duro o hubiera otras relaciones por el medio, entonces terminaba todo en algo muy intenso a nivel sexual y en todos los aspectos posibles.

Y……

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Juegos peligrosos de amor. Estos son los que me resultan más dolorosos porque la idea era la de enamorar a la otra parte y se iniciaba sobre todo con personas que me parecían especiales o eran cercanos a mí, no sé muy bien porque lo hacía, en este caso llegaba a confundir mis propios sentimientos, pero no era real, duraba lo que duraba en hipomanía, podían ser semanas o un par de meses, o ser relaciones intermitentes, siguiendo mi patrón. Recuerdo con mucha tristeza sobre todo a un par de amigos y a una buena amiga a la que hice daño (también lo explicaré en la siguiente entrada).

La manipulación me salía muy fácil, sabía dar a cada uno lo que quería, normalmente engancha mucho lo de una de cal y otra de arena, pero cada uno es un mundo. Hacerme la inocente, ser más agresiva, parecer una puritana o una guarrilla o una mezcla de todo. Saber escuchar……. Podría haber sido la mejor puta, o tal vez soy la mejor puta.

Soy LA PUTA MERECIDA (que va a tener su propia entrada).

No merecida por lo que hago con mi cuerpo porque creo que todas las mujeres tenemos derecho a hacer con nuestro cuerpo lo que nos de la gana y tampoco merecida por el dolor que he causado porque no he sido yo, en realidad ha sido el trastorno bipolar. Pero si me llamo puta merecida porque es como me siento.

Muchos ni se acordarán de mí, o eso espero, pero yo en cambio sueño con las miradas tristes, la rabia de quien ha sentido alguna humillación, los corazones rotos,…. Por desgracia sé que he hecho polvo a más de los que quisiera.

Tengo amigas que me llaman la rompecorazones, cada vez que me lo dicen me rompen el mío, pero me aguanto que por algo soy la puta merecida.

5 respuestas a “Entrar en manía entrar en el juego.

  1. He visto que has leído el boceto de un poema /revista de la buena gente de Saltoalreverso. leyendo tu blog me doy cuenta que me recuerda a aquellos libros como “Las amistades peligrosas” donde se confiesan las manipulaciones como si fuesen tratados de ingenio. Imagino que Don Juan cuando se arrepiente también lo confiesa así. Pero me resulta curioso que la explicación pueda ser clínica (bipolaridad) algunos personajes de la historia lo han sido, yo diría que los ejecutivos de algunos de mis jefes lo son muchos. Pero, no escriben blogs ni se apasionan con las formas del arte como tu caso. Eso es un punto importante para una futura base más positiva de lo que te pasa.

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    1. Me resulta muy interesante tu comentario. Tal vez sí podrían asemejarse mis vivencias hipomaniacas a las de “Valmont” o “Amistades peligrosas”, aunque he de confesar que conozco las obras gracias al cine y no a los libros. Veo tan absurdo como lógico compararme con Don Juan, con lo cual primero me reí y después me quedé un rato dando vueltas a la idea.
      La historia está llena de personas y personajes peculiares, no se cuántos de ellos serán frutos de trastornos o simplemente rasgos de personalidad, es muy complicado. En mi caso creo que es un rasgo latente que explota cuando me voy para arriba, lo de tus jefes igual hay que estudiarlo, jajaja
      Estoy leyendo tu blog y me está encantando. Me quedo con lo de “toma miel y limón”, igual me ayuda también a viajar hacia mi misma.
      Muchas gracias, te seguiré disfrutando.

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