Otra ronda de tequilas.

Mi gran amigo antes de que me descubrieran el trastorno era el alcohol.

Si no hubiera llegado mi diagnóstico bipolar a tiempo calculo que en unos años más posiblemente acabaría con un problema serio de alcoholismo.

Creo que además hoy en día es muy difícil detectar un problema con el alcohol en nuestra sociedad, a no ser que sea muy muy descarado. El café con gotas a primera hora, el vermout a media mañana, los vinos para comer, café con chupito para después , las cañas al salir de trabajar y de jueves a domingo hay licencia para beber lo que sea porque ya se considera fin de semana. Todo lo tenemos normalizado.

En mi ciudad natal que es donde he vuelto después de unos años, me conocían en todos los bares como la fiestera número uno. Todos mis fines de semana acababan como Resacón en las Vegas, incluidos de vez en cuando días de diario sin excusa ninguna. Todo el mundo que me conocía o me acababa de conocer me quería en su fiesta.

Atrevida, loca, golfa, divertida, imprevisible, ……así me veían amigos y conocidos (seguro que también había gente que no me aguantaba, pero no entran en mi lista de amigos y conocidos, evidentemente).

Siempre era buen momento para tomar unas cervezas, unos chupitos, unas copas y animar al que fuera a hacer algo fuera de la rutina.

Como currículum de alcohólica puedo decir que he vomitado de todos los colores, que he dormido en sitios de todo tipo, me he metido en fuentes, he rodado por laderas y montes (esto es muy curioso porque se ve que soy muy de rodar), me he masturbado con la cabeza de una estatua de mi ciudad, he meado donde he pillado, me han echado de un concierto de rock por voceras, me han echado de un pub por follar en el baño, me he liado con tíos muy raros, he cantado y bailado encima de barras, sillas, mesas y templetes, me he caído de una barra de bar y nadie me ha cogido (es una putada). Y muchas otras que aunque yo no me acuerde siempre me sigo encontrando a alguien que me dice…… Que fuerte aquella vez que…..

¿Cuándo acababa de ser yo y empezaba a ser mi trastorno?

Ni idea, pero tengo varias ocasiones festivas en las que todo terminó de manera más exagerada. Mi famoso día de los tequilas es un buen ejemplo.

Desde antes de salir de casa ya estaba muy nerviosa y estresada. Necesitaba tomarme unos chupitos para relajarme y descentrarme, de otra forma no sabía parar esa ansiedad que me dolía tanto en el pecho y hacer que se fueran de mi cabeza tantas ideas y pensamientos atropellados, negativos, locos y desquiciantes.

Me fui a uno de mis bares habituales y me encontré con varios grupos de amigos y conocidos que entre ellos no se conocían pero que al final ocupaban todo el bar. Como acababa de cobrar salí con mucho dinero ese día de casa (y volví sin nada claro), así que me faltó tiempo para pedir a viva voz

¡¡¡RONDAS DE TEQUILAS PARA TODOS!!!!!!!!!!!!

Así es como me quedé sin un euro ese día, montando un show tremendo. Pero no tenía mucho problema para salir de fiesta sin dinero otro día porque normalmente me invitaban mucho. Lo malo eran los gastos de casa, ahí sí me venían los problemas.

¡¡¡OTRA RONDA DE TEQUILAS!!!!!!

¡¡¡OTRA RONDA DE TEQUILAS!!!!!!!!!!!

Y así hasta que se me ocurrió arrastrar a algunos a seguir la juerga en otra fiesta privada a la que me habían invitado.

Me sentía super eufórica, como si tuviera el mundo a mis pies. Felizmente poderosa.

Íbamos unas diez personas hacia esa fiesta y llegamos a una carretera estrecha de un carril con bastante tráfico, como los pasos de cebra pillaban un poco lejos empezamos a cruzar de pocos en pocos a la carrera, metiéndonos entre los coches. Unos cuantos ya habían cruzado y las siguientes éramos otras dos amigas y yo, que esperábamos el momento en que un coche fuera más lento para echar a correr hacia la otra acera. Pero resulta que ahí me llegó de repente un súper poder:

El poder de la ADIVINACIÓN.

Todavía esperábamos el momento menos peligroso para cruzar cuando vi venir un coche rojo y visualicé que me iba a atropellar y que además no me iba a pasar nada (como si yo fuera un ser superior). Entonces le dije a mi amiga

—Ese coche rojo me va a atropellar.

Y cuando el coche se acercó me lancé en medio de la carretera.

Me tuvieron que sacar de debajo del coche.

Y lo primero que pensé en un estado de flipe total fue

¡¡¡Lo sabía!!!, sabía que me iba a atropellar ese coche y no me iba a pasar nada
art-3046259_1920

Mientras, oía de fondo como me preguntaban si estaba bien y me miraban el cuerpo en busca de los efectos del golpe. También oía discutir a mis amigos/conocidos con el chico del coche, pero todo eso de fondo porque a mí en ese momento me daba todo igual, no me dolía nada y estaba feliz por haber acertado mi pronóstico.

En realidad bastante poco me pasó. Un golpazo en las piernas y caderas, quemaduras y roces por todo el cuerpo y una distensión de ligamentos en un pie que me tuvo con muletas una temporada.

Pero yo seguí creyendo en mi super poder hasta semana y media después más o menos. Cuando como despertando de un sueño me miré en el espejo de mi habitación y viéndome en un estado lamentable pensé

Soy imbécil.

Como no iba a adivinar que el coche rojo me atropellaría, si fui yo la que me tiré encima.

Y después de aquello caí en una época oscura durante un tiempo.

Ahí ya no había amigos ni conocidos.

4 respuestas a “Otra ronda de tequilas.

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